Poco a poco, todos los medios de transporte, ofrecen opciones para que el público adulto pueda usarlos en espacios apropiados para el relax o acomodados para el trabajo en áreas «quiet zone» sin niños.

El tren no es una excepción y han aplicado medidas para contentar a los viajeros que buscan la máxima tranquilidad posible. Renfe, ya en 2014 habilitó un vagón silencioso en el AVE, sin megafonía y que cuenta además con una iluminación más suave, no permite las llamadas telefónicas y no admite a menores de 14 años.

En otros países como Reino Unido existen las llamadas cabinas de la calma para los pasajeros de clase ejecutiva que no quieren viajar con los pasajeros más pequeños.

En el caso de Renfe, los billetes no suponen un coste muy superior, pero implican, como es lógico, el compromiso de respetar el ambiente de relax para no molestar a otros pasajeros.