Entre los parques naturales de las sierras de Espadán y Calderona y a escasos metros del río Palancia, encontramos la Masía Durbá, un precioso edificio del s.XVIII asentado sobre los vestigios de una villa romana. El hotel está en una gran finca rural de 23 hectáreas donde los almendros y algarrobos tienen un papel protagonista.

Un hotel con sorpresa: una piscina infinity de agua salada para disfrutar de la brisa y el paisaje.

¿Cómo se presenta el hotel?

10 habitaciones elegantemente amuebladas, ideales para desconectar y relajarse..

La masía es una pequeña joya donde se respira el amor por la naturaleza

La casa se abre al campo y a un jardín, apacible y tranquilo, donde sol y sombra se hacen guiños. Un enorme y centenario ciprés preside la entrada y se codea con lavanda, tomillo y romero; también hay almendros, algarrobos y palmeras.
Paseando por la masía, la decoración sorprende por su mestizaje… Hay piezas y muebles traídos de diferentes mercadillos de antigüedades de toda Asia.

Y todo ello convive en perfecta armonía en un edificio de estructura claramente mediterránea y que recuerda a las villas de la toscana italiana.

Auténtica, exótica, acogedora y relajante. Un refugio para la calma y un espacio casi secreto. Así es Masía Durbá.